martes, 6 de diciembre de 2011

Navidad, Navidad llegó la Navidad



Llegó diciembre y con ello las actividades navideñas todo se transforma, aparecen los colores característicos para estas fiestas, las luces, adornos y como algunos dicen: "llega el espíritu navideño".
Quiero compartirles algunas cosas que me parecen necesarias de saber o recordar acerca de la navidad. Mi mayor intención no es caer en un pesimismo sobre este tema, sino por el contrario, edificarnos con el gozo de la verdad de las cosas. La Biblia dice claramente:
"Examinadlo todo; retened lo bueno.
Absteneos de toda especie de mal"
 (1a Tesalonicenses 5:21, 22) 

Es necesario darnos un tiempo como hijos de Dios, de saber bien lo que estamos haciendo en "Navidad".
El artículo que voy publicar es del Pastor Sugel Michelén de la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo y fue para mí de gran utilidad para considerar el tema. Espero les sea de ayuda:

Algunos hechos objetivos y concretos con respecto a la Navidad

Pongamos a un lado las emociones y los sentimientos, y vamos a hablar de hechos, hechos concretos y objetivos en cuanto a la Navidad (debo decir, por justicia, que estos encabezados no son originales; los escuché hace algunos años en una serie de sermones que el pastor Albert Martin expuso en su iglesia, Trinity Baptist Church, en esta misma temporada).

La Palabra de Dios no contiene ninguna indicación de que el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo deba ser recordado por medio de alguna celebración religiosa o social
Con esto no estoy diciendo que el nacimiento de Cristo no deba ser recordado, sino que no tenemos garantía en las Escrituras de que el nacimiento del Salvador deba ser recordado a través de algún tipo de celebración o festividad religiosa o social.
Debemos guardar en nuestras memorias el hecho extraordinario de que Cristo se haya hecho Hombre. Ese evento es central en la obra redentora de Cristo. En  2Tim. 2:8 Pablo le dice a su hijo en la fe que debía recordar a Jesucristo, por un lado como Aquel que es la simiente de David, del linaje real de David, y por el otro como Aquel que se levantó victorioso de los muertos.
Pero no encontramos aquí ninguna orden, ni siquiera una recomendación de que, para ayudar a recordar a Cristo, se celebrase alguna fiesta especial que conmemorara Su nacimiento.
Sí tenemos una clara indicación en las Escrituras de que debemos celebrar Su resurrección de Cristo cada vez que nos reunimos como iglesia el primer día de la semana.
De igual modo cada vez que celebramos la Santa Cena estamos recordando la muerte de nuestro Señor Jesucristo en la cruz. Pero no lo hacemos así por tradición, sino porque es un mandato expreso de nuestro Señor Jesucristo (1Cor. 11).
Así que la Biblia no contiene ningún mandato, ni ningún precedente que indique que el nacimiento de Cristo deba ser celebrado. Esto es un hecho. No se trata de un asunto de preferencia personal, ni de un asunto emocional o sentimental. Lo que estamos diciendo es algo objetivo, incontrovertible, innegable.
Y, ¿qué aprendemos de esto?
 En primer lugar, que dado que la Biblia no ordena tal cosa, la conciencia de ningún cristiano debe ser atada a observar de alguna manera el 25 de Diciembre como la fecha del nacimiento de Cristo, ya sea en una forma religiosa o social.
Nadie tiene derecho a afirmar que es un deber cristiano celebrar el nacimiento de Cristo, ya sea el 25 de diciembre, o cualquier otro día del año. Celebrar la Navidad como si fuese un deber cristiano es una violación a la libertad de conciencia. Sólo Dios es el dueño de nuestras conciencias y El no nos dejó ningún mandamiento respecto a esto.
En segundo lugar, por cuanto no tenemos en la Biblia ninguna indicación de que debamos celebrar el nacimiento de Cristo, ninguna Iglesia tiene derecho a imponer sobre sus miembros, en su vida de adoración corporativa, ninguna actividad que atribuya alguna significación especial al 25 de diciembre.
¿Por qué? Porque Cristo es la cabeza de la Iglesia, y sólo Él tiene derecho a establecer lo que nosotros como Iglesia debemos hacer en nuestras reuniones corporativas de adoración. (1Tim. 3:14-15). Podemos usar este tiempo en nuestra libertad para predicar algún sermón evangelístico alusivo al nacimiento de Cristo o para recordar a los creyentes algunas de las implicaciones que se derivan de la encarnación del Hijo de Dios. Pero tal cosa no es una obligación.

© Por Sugel Michelén. Todo Pensamiento Cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

Hasta el articulo del pastor Sugel.

Creo que es importante destacar que la libertad del creyente debe estar sujeta la Palabra de Dios:

  • "Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud" (Gálatas 5:1).
  • "Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros" (Gálatas 5:13).


Otra verdad es que los creyentes tenemos algunos mandamientos claros y directos acerca de nuestra mente:

  • "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta" (Romanos 12:2).
  • "Y renovaos en el espíritu de vuestra mente" (Efesios 4:23).


Por eso mis queridos hermanos les animo a examinar las cosa que hacemos, especialmente en estas fechas cuando las presiones navideñas aumentan poco a poco y la corriente de este mundo nos invaden.

Llamo a los padres que hablen del tema en casa y enseñen la Verdad a sus hijos. Ellos no deben crecer con practicas que no les serán de bendición en sus vidas.

Y una cosa mucho mas necesaria. No hablemos del nacimiento sin mencionar la cruz de Cristo. El propósito de la Encarnación era traer al Salvador para que el pecador tenga esperanza. Usemos esta navidad para hablar de la salvación a nuestros hijos, familiares no creyentes y a compañeros de estudios o trabajos. No perdamos el tiempo en vanidades de este mundo. Hay miles que no van al cielo aunque celebran fervorosamente navidad. ven a un niño en el pesebre, pero no ven al Salvador de sus vidas.

¡Estemos firmes en la Verdad y presentemos buena defensa a quien nos demande razón de nuestra fe y esperanza en Cristo!

Dios les bendiga

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