martes, 13 de diciembre de 2011

La Navidad Celebrada sin Cristo

Siendo sincero, comentar el tema de la navidad en esta fecha no es tan fácil. Parece ser que estuviera en contra de este acontecimiento, y quiero demostrar que no es así. Creo que hablar de la navidad, debe ser hecho con mucha responsabilidad. El deseo de mi corazón es exponer el tema de manera equilibrada, para mostrar que es necesario ser cuidadoso al evaluar este especial evento histórico. Como dije en la entrada anterior debemos "Examinarlo todo y retener lo bueno", entonces examinemos esta vez la navidad desde el punto de vista de como se celebra en estos tiempos.
Hay cuatro cosas importantes que me gustaría que consideraran de la navidad.  El siguiente artículo del pastor Sugel Michelén (Todo Pensamiento Cautivo) aborda el tema desde esta perspectiva. Por favor, léanlo y reflexionen en ello.


En la generalidad de los casos la Navidad es celebrada en una forma pagana, humanista, materialista y licenciosa
Y no estoy usando esas palabras simplemente porque suenan bien, sino porque a través de ellas podemos comunicar con exactitud ciertos conceptos. Primero noten que no he dicho: “exclusivamente”, sino más bien “esencialmente”. La celebración de la Navidad en nuestra sociedad es esencialmente pagana, humanista, materialista y licenciosa.
Algunos no serán culpables de este pecado, pero creemos que afirmar que esa es la forma en que generalmente nuestra sociedad celebra esta fiesta es un hecho objetivo y concreto.
Es esencialmente pagana por el divorcio que vemos usualmente entre la celebración de la Navidad y las realidades que la Biblia nos revela acerca de Dios: el Dios que creó el universo y el mundo y todas las cosas que en ellos hay en seis días; el Dios que hizo todo para Su gloria; el Dios que colocó al hombre que había creado en el huerto del Edén; el Dios que llevó adelante un extraordinario plan de redención dado que ese hombre se convirtió en transgresor y se apartó de Él, plan que incluía la encarnación de Su Hijo.
Es esencialmente pagana esta celebración por cuanto estas realidades del Dios de las Escrituras no se encuentran presentes. Son ignoradas podríamos decir casi por completos, pasadas por alto; como si se estuviese celebrando otra cosa y no el suceso extraordinario de que Dios el Padre, en una impresionante muestra de amor por las criaturas que había creado y que habían pecado contra El, envió a Su Hijo para redimirlos de sus pecados.
Como si lo que se estuviese celebrando en estos días no fuese ese misterioso y extraordinario evento de la encarnación del Hijo de Dios, Quien siendo el Autor del Universo vino al vientre de una mujer virgen de Israel, donde fue milagrosamente unido a una naturaleza Humana, de tal manera que Ese que poseía en la eternidad todos los atributos que hacen a Dios ser Dios, ahora vino a poseer en el tiempo todos los atributos que hacen al hombre ser hombre. Y todo eso sin que Su divinidad deificara Su humanidad, y sin que Su humanidad disminuyera en nada Su Deidad.
Eso es lo que supuestamente el mundo celebrará el próximo 25 de diciembre. Ahora, yo me pregunto, ¿es una tergiversación de la verdad decir que la forma en que generalmente el mundo celebra el nacimiento de Cristo es esencialmente pagana? ¿Puede alguien decir que esta afirmación es exagerada? ¿O que se trata del producto un corazón fanático?
De igual manera podemos decir que la Navidad es una celebración esencialmente “humanista”. Y eso ¿qué significa? El humanismo es una escuela racionalista de pensamiento cuyo postulado central y fundamental es que el hombre es capaz de autorealizarse, capaz de desarrollar en sí mismo nobleza y bondad de carácter sin ninguna intervención sobrenatural.
Todo lo que se necesita para desarrollar esa nobleza y bondad de carácter, para ser feliz en este mundo y vivir en paz consigo mismo y con los demás, el hombre lo lleva dentro, como una semilla que sólo necesita ser cuidada apropiadamente.
Lo que debemos hacer, según los humanistas, es dejar que esas cosas florezcan, que esas cosas salgan hacia fuera, que germinen como un precioso árbol cargado de buenos frutos. Y en estos días, más que en ninguna otra época del año, nos invaden por todas partes los pensamientos humanistas. “Debemos capturar el espíritu de la Navidad y mantenerlo en el resto del año”.
Como si fuese una especie de virus de bondad, que si logramos apropiarnos de él seremos felices y nos llevaremos bien con todo el que nos rodea. “Que el amor y la paz reine en cada hogar, y que la fe renazca en nuestros corazones. Son los deseos de tal o cual empresa en esta Navidad”.
Aparte de que todo esto suena un poco cursi, debemos preguntarnos, ¿pueden el amor y la paz reinar en los hogares de esta nación cuando en la mayoría de esos hogares el pecado reina y la voluntad de Dios es menospreciada?
¿Cuál fe es la que se espera que renazca en nuestros corazones de acuerdo al espíritu de la Navidad? ¿Es acaso esa fe que viene del Espíritu de Dios y que nos lleva a desconfiar por completo de nosotros mismos, y nos mueve a clamar desesperados porque Dios tenga misericordia de nosotros? ¿O se refiere más bien a la fe humanista, la fe del hombre en el hombre mismo?
Deténganse un día de estos a considerar todos esos mensajes que se escuchan en esta temporada navideña y no les será difícil llegar a una respuesta. La Navidad es una época en la que todos estamos supuestos a sacar lo bueno y noble que hay dentro de nosotros, y todo eso sin la ayuda de Cristo y de la obra regeneradora de Su Espíritu.
¡Eso no encaja con el mensaje de las Escrituras! La Biblia dice que es maldito el hombre que confía en el hombre; el hombre que amparado en esa confianza en el hombre se aleja de Dios. Ese es el resultado final del humanismo. Aleja al hombre de Dios.
Por otra parte hemos dicho que la Navidad, tal como es generalmente celebrada en nuestra sociedad, es esencialmente materialista. Y ¿qué es el materialismo? Es la doctrina o enseñanza de que la comodidad, los placeres y las riquezas son los únicos o más excelentes valores del hombre. Es aquella filosofía que nos lleva a estar más preocupados por lo material que por lo espiritual.
Ahora bien, no creo que sea necesario tener que dedicar mucho tiempo para probar que la Navidad, tal como es generalmente celebrada en nuestra sociedad, es esencialmente materialista. A menos que vivamos en Marte o en Venus, seguramente nos hemos percatado de ese materialismo grosero que nos invade en estos días. Es algo que se puede oler en el ambiente, algo que se puede palpar, algo de lo que es difícil abstraerse.
En el mes de diciembre las tiendas se abarrotan de personas como no sucede en ninguna otra época del año. Las ventas aumentan en una forma excepcional. La gente compra comida, adornos de Navidad, vestidos nuevos, regalos, juguetes, como si de todo eso dependiera el que pasemos una mejor temporada navideña. Ese es el lema de la Navidad. Mientras más tengas más feliz debes ser. Es indudablemente una de las épocas más materialistas del año.
Miles y miles de pesos gastados en cosas que luego serán tiradas a la basura o serán apiladas en algún lugar en el mes de enero hasta el próximo año. Es por eso que la Navidad es, a pesar de toda la propaganda que dice lo contrario, una de las épocas que más ansiedad provoca en la gente.
Ansiedad por los regalos, ansiedad por la comida, ansiedad por los adornos, porque no queremos quedarnos atrás, y el mundo nos presiona fuertemente a que nos pongamos a nivel. No estamos exagerando entonces cuando decimos que generalmente estas fiestas son celebradas en una forma pagana, humanista, materialista, y el último término descriptivo que usamos fue: licenciosa.
No hay restricción moral. La Navidad es el tiempo de comer y beber sin freno. Una de las ápocas del año en que más accidentes automovilísticos se producen por personas irresponsables que toman un guía con la mente embotada por el alcohol. Y todo eso en honor al nacimiento de Aquel que vino a librarnos de nuestros pecados, a librarnos del presente siglo malo, nuestro bendito Señor y Salvador Jesucristo.
¿Somos exagerados cuando decimos que esto es un hecho objetivo y concreto, que la forma en que generalmente se celebra la Navidad en nuestra sociedad es esencialmente pagana, humanista, materialista y licenciosa?
Y ahora me pregunto, ¿qué nos dice esto a nosotros como cristianos? ¿Debemos meternos en esa corriente, en ese mismo estilo de vida? ¿Qué nos dice Dios en Su Palabra al respecto? Comp. Sal. 1; 1Jn. 2:15-17. Cristo murió en una cruz, dice Pablo en Gal. 1:4, para librarnos del presente siglo malo, para que el mundo no tenga el poder de moldearnos a su antojo.
El problema es que debido a la actividad del pecado remanente en nosotros muchas de estas cosas llaman nuestra atención y encuentran afinidad en nuestros corazones. Escuchen la advertencia de nuestro Señor Jesucristo en Lc. 21:34: “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día”.
Esta advertencia debe estar en nuestras frentes en estos días. Debemos vigilar los 365 días del año para que nuestros corazones no se carguen de estas cosas que Cristo menciona aquí, pero especialmente en la temporada navideña.



© Por Sugel Michelén. Todo Pensamiento Cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.


Hasta aquí el artículo del pastor Sugel Michelén.


Al parecer estas cuatro consideraciones tienen que ser tomadas en cuenta y deben ser examinadas en el contexto de nuestras propias vidas.
Por favor, no olvidemos a Cristo, es el nacimiento de él lo que se celebra. ¡Qué sacamos, que logramos, que ganamos! si tenemos tantas cosas, regalos, comida, arboles, adornos, costosos o sencillos, si Cristo no está en nuestro ser. Si Cristo no esta en el centro de todo mi hogar. Si él no está considerado en lo que siento, o hago, o pienso en la fiesta de su nacimiento. ¡Oh hermanos!, ¿Cuál es la manera que estamos celebrando la Navidad? ¿Es pagana, es humanista, es materialista, es licenciosa? ¿Dónde está Cristo, qué es lo que le interesa a él, qué es lo que desea él, qué es lo que piensa él? ¿Te interesa?.

El mundo sin Cristo puede hacer lo que quiera en esta fecha, nosotros los creyentes no. Recuerden que tenemos la premisa de hacer todo para la gloria de Dios.

Mis queridos hermanos el apóstol Pablo dijo a los Colosenses 3:1-4
"Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.
Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria".
por tanto:

  • Haz resucitado con Cristo, esto es un hecho.
  • Busca lo que le interesa a Cristo, las cosas de arriba: justicia, amor, santidad.
  • Cristo está en su trono sentado al lado del Padre, no lo busques en otro lado.
  • Cristo es nuestra vida y nadie más, por eso vive para él y sólo él.

Permítanme algo más:
¿Es nuestro interés saber si nuestra familia tiene a Cristo en sus vidas? ¿Te preocupa la felicidad de ellos? ¿Quieres que tengan el mejor regalo de esta vida? ¡Dales a Cristo y sólo Cristo!. Piensen en esto. Preocupémonos de que no pasen una eternidad en el infierno pensando en una navidad superficial. Habiendo tenido a Cristo y su regalo tan cerca muchos no llegan al conocimiento de su verdad.

Que el Señor llame a la salvación a los lejanos y cercanos en esta navidad, para eso suceda nosotros debemos ser parte de esta gran comisión. Que Dios habrá nuestro entendimiento y nos dé el valor para hablar de nuestro Salvador, el Admirable Consejero (Isaías 9:6).




martes, 6 de diciembre de 2011

Navidad, Navidad llegó la Navidad



Llegó diciembre y con ello las actividades navideñas todo se transforma, aparecen los colores característicos para estas fiestas, las luces, adornos y como algunos dicen: "llega el espíritu navideño".
Quiero compartirles algunas cosas que me parecen necesarias de saber o recordar acerca de la navidad. Mi mayor intención no es caer en un pesimismo sobre este tema, sino por el contrario, edificarnos con el gozo de la verdad de las cosas. La Biblia dice claramente:
"Examinadlo todo; retened lo bueno.
Absteneos de toda especie de mal"
 (1a Tesalonicenses 5:21, 22) 

Es necesario darnos un tiempo como hijos de Dios, de saber bien lo que estamos haciendo en "Navidad".
El artículo que voy publicar es del Pastor Sugel Michelén de la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo y fue para mí de gran utilidad para considerar el tema. Espero les sea de ayuda:

Algunos hechos objetivos y concretos con respecto a la Navidad

Pongamos a un lado las emociones y los sentimientos, y vamos a hablar de hechos, hechos concretos y objetivos en cuanto a la Navidad (debo decir, por justicia, que estos encabezados no son originales; los escuché hace algunos años en una serie de sermones que el pastor Albert Martin expuso en su iglesia, Trinity Baptist Church, en esta misma temporada).

La Palabra de Dios no contiene ninguna indicación de que el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo deba ser recordado por medio de alguna celebración religiosa o social
Con esto no estoy diciendo que el nacimiento de Cristo no deba ser recordado, sino que no tenemos garantía en las Escrituras de que el nacimiento del Salvador deba ser recordado a través de algún tipo de celebración o festividad religiosa o social.
Debemos guardar en nuestras memorias el hecho extraordinario de que Cristo se haya hecho Hombre. Ese evento es central en la obra redentora de Cristo. En  2Tim. 2:8 Pablo le dice a su hijo en la fe que debía recordar a Jesucristo, por un lado como Aquel que es la simiente de David, del linaje real de David, y por el otro como Aquel que se levantó victorioso de los muertos.
Pero no encontramos aquí ninguna orden, ni siquiera una recomendación de que, para ayudar a recordar a Cristo, se celebrase alguna fiesta especial que conmemorara Su nacimiento.
Sí tenemos una clara indicación en las Escrituras de que debemos celebrar Su resurrección de Cristo cada vez que nos reunimos como iglesia el primer día de la semana.
De igual modo cada vez que celebramos la Santa Cena estamos recordando la muerte de nuestro Señor Jesucristo en la cruz. Pero no lo hacemos así por tradición, sino porque es un mandato expreso de nuestro Señor Jesucristo (1Cor. 11).
Así que la Biblia no contiene ningún mandato, ni ningún precedente que indique que el nacimiento de Cristo deba ser celebrado. Esto es un hecho. No se trata de un asunto de preferencia personal, ni de un asunto emocional o sentimental. Lo que estamos diciendo es algo objetivo, incontrovertible, innegable.
Y, ¿qué aprendemos de esto?
 En primer lugar, que dado que la Biblia no ordena tal cosa, la conciencia de ningún cristiano debe ser atada a observar de alguna manera el 25 de Diciembre como la fecha del nacimiento de Cristo, ya sea en una forma religiosa o social.
Nadie tiene derecho a afirmar que es un deber cristiano celebrar el nacimiento de Cristo, ya sea el 25 de diciembre, o cualquier otro día del año. Celebrar la Navidad como si fuese un deber cristiano es una violación a la libertad de conciencia. Sólo Dios es el dueño de nuestras conciencias y El no nos dejó ningún mandamiento respecto a esto.
En segundo lugar, por cuanto no tenemos en la Biblia ninguna indicación de que debamos celebrar el nacimiento de Cristo, ninguna Iglesia tiene derecho a imponer sobre sus miembros, en su vida de adoración corporativa, ninguna actividad que atribuya alguna significación especial al 25 de diciembre.
¿Por qué? Porque Cristo es la cabeza de la Iglesia, y sólo Él tiene derecho a establecer lo que nosotros como Iglesia debemos hacer en nuestras reuniones corporativas de adoración. (1Tim. 3:14-15). Podemos usar este tiempo en nuestra libertad para predicar algún sermón evangelístico alusivo al nacimiento de Cristo o para recordar a los creyentes algunas de las implicaciones que se derivan de la encarnación del Hijo de Dios. Pero tal cosa no es una obligación.

© Por Sugel Michelén. Todo Pensamiento Cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

Hasta el articulo del pastor Sugel.

Creo que es importante destacar que la libertad del creyente debe estar sujeta la Palabra de Dios:

  • "Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud" (Gálatas 5:1).
  • "Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros" (Gálatas 5:13).


Otra verdad es que los creyentes tenemos algunos mandamientos claros y directos acerca de nuestra mente:

  • "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta" (Romanos 12:2).
  • "Y renovaos en el espíritu de vuestra mente" (Efesios 4:23).


Por eso mis queridos hermanos les animo a examinar las cosa que hacemos, especialmente en estas fechas cuando las presiones navideñas aumentan poco a poco y la corriente de este mundo nos invaden.

Llamo a los padres que hablen del tema en casa y enseñen la Verdad a sus hijos. Ellos no deben crecer con practicas que no les serán de bendición en sus vidas.

Y una cosa mucho mas necesaria. No hablemos del nacimiento sin mencionar la cruz de Cristo. El propósito de la Encarnación era traer al Salvador para que el pecador tenga esperanza. Usemos esta navidad para hablar de la salvación a nuestros hijos, familiares no creyentes y a compañeros de estudios o trabajos. No perdamos el tiempo en vanidades de este mundo. Hay miles que no van al cielo aunque celebran fervorosamente navidad. ven a un niño en el pesebre, pero no ven al Salvador de sus vidas.

¡Estemos firmes en la Verdad y presentemos buena defensa a quien nos demande razón de nuestra fe y esperanza en Cristo!

Dios les bendiga

martes, 20 de septiembre de 2011

¿CUANTO CONOCES A DIOS? Paul Washer

Este video tiene uno de los temas que estamos necesitando con URGENCIA los creyentes. ¿Cuanto conocemos a Dios? que gran pregunta. Este es el tema que trata el video que les presento en esta entrada. Antes de verlo o sino puedes, hazlo después, considera los siguientes versículos:

  • 1a a los Corintios 13:5 "Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?
  • 1a a los Tesalonicenses 5:21 "Examinadlo todo; retened lo bueno".
  • Salmo 139:23 "Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos".
  • Job 42:3 "¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía".
  • Job 42:5 "De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven".
  • Salmo 51:10 "Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí".






 "Y esta es la vida eterna: que te conozcan a tí, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado"
(Juan 17:3)

¡No pierdas más tu tiempo en cosas que no tienen el valor como el de conocer a Dios intimamente!

¡A Dios sea la Gloria!


Nota: Si tienes algún comentario o pregunta escríbeme al blog o a mi correo electrónico (carloshuenchunao@gmail.com).

jueves, 18 de agosto de 2011

Paul Washer - Testimonio con respecto al Evangelio Actual

Cuidado contínuo con la Internet y sus redes sociales

Asi como se ha investigado, estudiado y analizado, la interner y sus páginas sociales siguen siendo un peligro que no se debe descuidar. Aqui les doy algunos puntos de un informe que se realizó sobre este tema:

  • Internet y las redes sociales son una herramienta de socialización cuyo uso es cada vez más frecuente. Y los niños no son ajenos a esta plaza pública virtual en la que a menudo hay peligros reales.
  • ...pequeños de entre nueve y doce años, en la Unión Europea (UE) tienen perfiles en redes sociales por internet, según un estudio realizado por la Comisión Europea.
  • El estudio “Los niños de la UE e internet”, elaborado por la London School of Economics del Reino Unido a partir de una encuesta realizada a 25 mil niños europeos, sugiere que un quinto de los menores que utilizan estas páginas lo hacen con un perfil público, cuyos datos son accesibles para cualquier internauta.
  • Esta tendencia -dice el trabajo- se acentúa entre los más jóvenes, que tienen menos conciencia de las herramientas de privacidad de la que dispone la red. Este dato puso de relieve la necesidad de medidas que ayuden a los menores –y a sus padres- a proteger sus datos en internet.
  • “Un creciente número de niños están en las redes sociales, pero muchos de ellos no toman las medidas necesarias para protegerse online. Estos pequeños se están exponiendo a que les hagan daño y son vulnerables a acosadores”
  • “En la medida que a menudo los niños mienten sobre su edad para unirse a sitios ‘prohibidos’, sería más práctico identificar a los usuarios jóvenes y proporcionarles formas de protección fáciles de usar”
  • “Informes recientes subrayaron lo difícil que es aplicar restricciones de edad en internet y que no hay una manera sencilla de evitar que los niños no mientan sobre su edad”.
  • Otra de las conclusiones que se desprenden del informe –que tuvo en cuenta a la población de los 25 Estados miembros de la UE- es que Facebook es, cada vez más, la red social preferida por los menores europeos. En este sentido, 57% de los niños entre nueve y 16 años utilizan esa web.
  • La compañía agregó que iniciativas como el centro de seguridad de Facebook contribuyeron a mantener la privacidad de los menores, pero agregó que el papel de las familias es importante.
  • “Del mismo modo que los padres les enseñan a sus hijos cómo cruzar la calle con cuidado, la seguridad en internet debería ser también una lección importante”


Hasta aquí este informe que se hizo en Europa y de ello podemos ver evidencias tangibles de lo peligroso que es para nuestra niñez y juventud el descuido de los padres frente a este problema social virtual en países desarrollados.
Pero este problema es un asunto que trasciende mas allá de Europa. este problema como muchos otros es un problema global. La internet y sus redes sociales son de uso común, pero debe tener señales de cuidados. Así como las misma empresa Facebook  reconoce que le es muy difícil mantener un control sobre este tema, cuanto mas los padres deben tener cuidados prácticos sobre el uso de medios.

La Biblia dice: "Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica" (1a Corintios 10:23).


¿Está edificando la internet y sus redes sociales la vida espiritual de los niños y jóvenes?


Cuidemos la vida espiritual de los niños y jóvenes. Sí tienes una cuenta en internet de cualquier tipo, úsala correctamente, que se pueda ver que eres un creyente verdadero en lo que escribes o las fotos que publicas. 


Ayuda a tus amigos en los temas de conversación que tengas y plantea las cosas desde el punto de vista de Dios, así como lo dice su Palabra, la Biblia. Para que Satanás no gane ventaja.


Dios les bendiga









martes, 24 de mayo de 2011

Es Bíblico Creer en La Pena de Muerte

Al conversar con un hermano de la iglesia, salió el tema de la Pena de Muerte y nos encontramos que teníamos diferentes puntos de vista. Consideré necesario publicar un artículo que encontré en la red sobre el tema que detalla mi punto de vista y creo que puede ayudar a aquellos tengan la misma inquietud sobre la base bíblica en que se sustenta la creencia de la pena de muerte. Aunque reconozco que dicho tema es muy delicado e incluso ha sido mal interpretado por algunos dando argumentos contradictorios a lo que la Biblia dice. Espero que lo puedan leer y comentar.



El Creyente y la Pena de Muerte

Hace unos días recibí un correo de un hermano que me pedía la posibilidad de escribir acerca de la pena de muerte, es por ello que el día de hoy voy a tratar este tema, quizás un poco superficialmente, pero brindando argumentos bíblicos.
Lo primero que tengo que decir es que mi posición como creyente es que la pena de muerte debe ser aplicada en las diferentes sociedades humanas. Recuerdo que cuando volví de Francia y me empecé a congregar en la Iglesia de Los Lagos le pregunté a mi pastor, Steve Henning, sobre su posición al respecto. Yo tenía claro que la Biblia asumía que la pena capital debería ser aplicada, pero al ser el pastor Henning una persona a quien yo respeto tanto por su sabiduría, quise que me diera su opinión. Sentados en una mesa me respondió lo siguiente: “Por supuesto que creo en la pena de muerte. Yo soy bíblico!” Me hizo sonreír y sentir un gran alivio al saber que mi posición era bíblicamente correcta.
Pero, qué es lo que enseña la Biblia acerca de la pena de muerte?
El Antiguo Testamento
Cuando empezamos a leer la Biblia notamos algo muy peculiar, esto es, que Dios requería la muerte de hombres que cometía ciertos crímenes. Esta pena era en algunos casos administrada directamente por Dios, como en el caso del diluvio (Génesis 6), pero en la mayoría de los casos vemos a Dios dándoles la potestad a hombres a ejercer este castigo.
La pena de muerte continuó siendo un requisito dentro de las ordenanzas de Dios para Su pueblo. Esto queda claro en que era requerido inclusive durante el período mosaica. El mandato venía de lo que Dos había dicho en Génesis 9: 6,
El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre.”
Lo que vemos en la Ley mosaica es que Dios establece  la pena de muerte para dieciséis tipos diferentes de crímenes. Cuando estudiamos apologética, es claro que estos crímenes se podían dividir en civiles, religiosos y sexuales.
Crímenes Civiles
1.       Homicidio: Dios exigió la pena capital para aquellos hombres que con premeditación asesinaran a otro hombre. Es más, debía castigarse a un hombre que durante una pelea matara a un tercero (Éxodo 21: 12-14; Levítico 24: 17 y Números 35: 16-21). Debe quedar claro que Dios no exigía este mismo castigo para el homicidio accidental.
2.       Herir o maldecir a sus padres: Esto era considerado un crimen merecedor de la pena de muerte (Éxodo 21: 15-17; Levítico 20: 9). Es más, el mismo Jesús validó esta ley (Mateo 15: 4; Marcos 7: 10).
3.       La rebeldía incorregible: Cuando los padres tenían un hijo que se había rebelado y que era incapaz de someterse a la autoridad dada por Dios a sus padres, estos lo debían entregar a las autoridades, y éste debía ser apedreado (Deuteronomio 17: 12; 21: 18-21).
4.       Secuestro: Si un hombre secuestraba a otra persona debía morir por su maldad (Éxodo 21: 16; Deuteronomio 24: 7).
Crímenes Religiosos
1.       Sacrificio a dioses falsos (Éxodo 22: 20) era un crimen que merecía la pena de muerte.
2.       No guardar el día de reposo (Éxodo 35: 2; Números 15: 32-36).
3.       Blasfemar el nombre de Dios (Levítico 24: 10-16,23).
4.       Falsos profetas: Estos debían ser castigados con la pena de muerte (Deuteronomio 13: 1-11).
5.       Sacrificios humanos (Levítico 20: 2)
6.       Adivinación, brujería, etc. (Éxodo 22: 18; Levítico 19: 26,31; Deuteronomio 18: 9-14).
Crímenes Sexuales
1.       Adulterio (Levítico 20: 10-21; Deuteronomio 22: 22).
2.       Bestialismo (Exodo 22: 19; Levítico 20: 15-16).
3.       Incesto (Levítico 18: 6-7; 20: 11-12, 14).
4.       Homosexualidad (Levítico 18: 22; 20: 13).
5.       Sexo Prematrimonial (Levítico 21: 9; Deuteronomio 22: 20-21).
6.       Violación (Deuteronomio 22: 25-27).
El Nuevo Testamento
Muchos quizás pensarían que la pena de muerte queda abolida en el Nuevo Testamento, pero se equivocan. Dado que la Biblia es en su totalidad la obra de una sola mente, es decir, la de Dios, no esperaríamos encontrar contradicciones ni cambios relevantes a lo que Él considera debe ser el castigo para aquel que viola sus leyes. Por lo tanto, lo que encontramos en el Nuevo Testamento es lo mismo que fue ordenado por Dios en el Antiguo Testamento.
Queda claro que en el Nuevo Testamento Dios mantiene y ordena la pena de muerte como un mecanismo utilizado por los gobiernos de los pueblos para mantener el orden y la justicia en las diferentes sociedades. Veamos un pasaje interesante en Romanos,
“1 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. 2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. 3 Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; 4 porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.” Romanos 13: 1-4
Lo que Pablo está enseñando aquí es que todas las autoridades han sido puestas por Dios. É les quien ha puesto al actual presidente en Costa Rica, en Estados Unidos, en Irán, en Israel, etc. Y Dios ha puesto estas autoridades para que hagan justicia en los pueblos que Él les ha dado a gobernar. Ellos deben mantener el orden.
Notemos que parte de la administración de esa justicia es a través de la pena de muerte. Es decir, Dios ha puesto a los gobernantes a administrar justicia y orden a través del castigo a aquellos que hacen el mal. Parte de ese castigo es la pena de muerte. Noten que en el versículo 4 la palabra utilizada por Pablo es machaira, término utilizado para describir a una espada o cuchillo utilizado para matar.
Pablo, entonces, deja claro que parte del castigo que deben ejercer los gobernantes a los malos es la pena de muerte. No fue Pablo quien entendió este deber de los gobernantes? En Hechos 25: 11, estando Pablo ante Festo le dice, “Porque si algún agravio, o una cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehúso morir.” Pablo sabía perfectamente que si había hecho algo que era merecedor de la pena de muerte, no se opondría, pues hacerlo significaba desobedecer a Dios, quien era la causa primaria de ese castigo.
Lo mismo hizo nuestro Señor Jesús, quien en sus enseñanzas dejó claro que la pena de muerte era algo ordenado por Dios y que debía ser aplicado a los malhechores. En Lucas 19 vemos que Jesús claramente deja claro que la pena de muerte era algo que debía ser aplicado a los rebeldes (Lucas 19: 27).
Principales Objeciones
Casi que la primera objeción que surge ante este tipo de enseñanzas bíblicas es el de aquellos que dicen que la pena de muerte no debe ser aplicada en la actualidad debido a que Dios ordenó, “No matarás” (Éxodo 20:13).
Es importante hacer notar que los críticos se equivocan al aplicar este mandamiento de esta manera. ¿Porqué? Porque la palabra hebrea utilizada por Moisés es ratsach que implica asesinar. El mandato podría traducirse de la siguiente manera: “No cometerás asesinato.”  Lo que Dios deseaba con el mandamiento era que los hombres no tomaran la ley en sus manos y se vengaran sin tomar en cuenta la ley. Dios prohibía el homicidio, no la pena de muerte.
Segundo, muchos argumentan que la pena de muerte no es válida debido a las enseñanzas de Jesús. Él, dicen algunos, enseñó que debemos volver la otra mejilla (Mateo 5: 39). Igualmente, entendiendo el contexto en el que Jesús habla estas palabras, vemos que quería enseñarles a los judíos que la venganza personal no era legal. Es lo mismo que enseña Pablo en Romanos 12: 14-21. La venganza es de Dios, y por lo tanto el creyente no debe tomar la ley en sus manos.
Tercero, muchos critican la pena capital y la defensa de ésta debido a que argumentan que Jesús perdonó el adulterio, y no ejecutó lo que la Ley exigía, que era la muerte del adúltero (Juan 8). Pero, de Nuevo, esto es un error. Veamos lo que ocurre en Juan 8: si la mujer había sido sorprendida en adulterio, debían existir dos o más testigos para que la pena de muerte pudiera llevarse a cabo (Deuteronomio 19: 15). Nada se nos dice en el texto de que hubiera testigos presenciales del acto pecaminosos de la mujer. Además, no solo debía ser muerta la mujer, sino que también el hombre (Levítico 20: 10; Deuteronomio 22: 22). ¿Porqué los judíos no habían traído al hombre? Ellos conocían la Ley a la perfección. Lo más probable es que ellos estaban inventando el crimen. La ley, dadas estas circunstancias exigía que la mujer fuera dejada en libertad.
Otro argumento es que Jesús sabía que estos judíos eran culpables del mismo pecado de la mujer. Es por ello que les dice, “El que de vosotros esté libre sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella” (Juan 8: 7). La ley dejaba claro que los testigos del crimen debían tomar piedras y matar a los criminales (Deuteronomio 17: 7). Jesús les muestra a estos judíos que ellos no eran idóneos para ejecutar la sentencia. Y por último, la pena debía ser promulgada por una corte. Lo que estaban haciendo estos hombres era algo totalmente ilegal.
Tercero, otra objeción es el argumento que el que ejecuta la pena de muerte es culpable de asesinato. Esto no es cierto. Dios claramente dice que aquellos que son condenados a la pena de muerte por sus crímenes, “su sangre será sobre su cabeza” (Levítico 20: 9, 13, 27; Deuteronomio 19: 10; Ezequiel 18: 13; 33: 5; Josué 2: 19; 2 Samuel 1: 16; Hechos 18: 6).
Aquellos que ejecutan la sentencia no son responsables de romper la ley de Dios, pues la responsabilidad de la muerte recae sobre el delincuente. Él simplemente es el administrador de la justicia.
Una última objeción es el argumento de que han muerto muchos inocentes. Podría ser cierto, pero esto no está en que se apliqué o no la pena de muerte, sino en las fallas de aquellos que administran la justicia de no seguir los pasos adecuados para administrar justicia. Por ejemplo, muchas autoridades no hacen buenas investigaciones, no confirman la veracidad de los testigos, etc, lo cual responsabiliza a las fallas en las autoridades, no en el castigo dispuesto por Dios.
Como vemos, la pena de muerte es un castigo decretado por Dios para castigar a los malos. Los creyentes debemos velar porque aquellos que administran la justicia lo hagan adecuadamente, orando por ellos como el mismo Pablo nos pide en sus epístolas.
 este artículo fue publicado por:
por Eduardo, el  13 de AGOSTO 2009.
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jueves, 19 de mayo de 2011

El fin del mundo

Nunca está demás evaluar las cosas que se están diciendo. Creo que, cuando el evangelio es ridiculizado con desenfrenos y superficialidades debemos ser serios. Así es como encontré muy apropiado el artículo del pastor Sugel Michelén de la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en República Dominicana. Léanlo con mucha atención.
Hermanos, sigan fielmente esperando el regreso de nuestro Señor: "Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre".



El fin del mundo según Harold Camping

Una de las cosas que más desprestigia al evangelio, aparte del mal testimonio de algunos que profesan ser cristianos, es la predicación de un evangelio caricaturizado.
Generalmente las caricaturas sobredimensionan un aspecto del modelo original, de modo que uno puede identificar de quién se trata, pero al mismo tiempo sabe que la figura en cuestión ha sido intencionalmente deformada.
En tal caso, la caricatura puede resultar graciosa o puede resultar ofensiva, pero todo el mundo sabe que se trata de una deformación hecha adrede, con un propósito en mente.
Pero cuando una cosa seria y trascendente es caricaturizada y presentada como si esa fuera su imagen verdadera, no importa la intención que se tenga, de seguro que hará más daño que bien.
Y lamentablemente eso es lo que ha ocurrido muchas veces con el mensaje del evangelio, que, tal vez sin mala intención, algunos han sobredimensionado uno que otro aspecto de su contenido, de tal manera que el resultado final ha venido a ser un evangelio deformado.
Ese proceso de deformación ha venido a ser más latente en el manejo de las profecías concernientes a la segunda venida de Cristo y al fin del mundo.
A pesar de que Cristo mismo dijo en una ocasión que nadie conoce el día y la hora de Su venida, en casi todas las épocas de la historia han aparecido algunos que han pretendido desentrañar los misterios del calendario profético de Dios, trayendo como consecuencia un terrible descrédito a las profecías bíblicas y dando pie para que algunos tomen a burla algo que deberían tomar muy seriamente.
Ya Pedro había dicho en su segunda carta que en los postreros días vendrían burladores, “andando en sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento?” (2P. 3:3-4). Esas burlas, dice Pedro, son motivadas por sus propias concupiscencias; no son más que una manifestación del anhelo interno de los pecadores de que esa promesa nunca sea cumplida.
Pero es indudable que, al arriesgarse a identificar ciertos eventos de la historia con las señales del fin, muchos que profesan ser cristianos han contribuido a desacreditar las profecías que anuncian la venida del Señor y los cambios dramáticos que ese hecho traerá consigo.
Eso es lo que ha sucedido con el anuncio de Harold Camping de que este próximo sábado 21 de Mayo se producirá el rapto de la iglesia, seguido por el fin del mundo unos meses más tarde, el 21 de Octubre (Camping había hecho una predicción similar para el 6 de Septiembre de 1994).
El proceso de razonamiento a través del cual Camping llegó a esta conclusión es muy complicado para refutarlo aquí, pero la prueba más contundente de que está equivocado la tendremos este próximo domingo 22 cuando veamos que sus predicciones no se cumplieron.
Lamentablemente, eso no elimina la realidad del daño que las enseñanzas de este hombre ya han producido: descrédito sobre la fe cristiana; abandono de las iglesias locales por parte de muchos que profesan la fe (animados por el mismo Camping); la conclusión errónea de que, como el mundo está a punto de acabarse, no es necesario seguir obedeciendo el mandato cultural de Gn. 1:26-28 y la gran Comisión de Mt. 28:18-20; el tropiezo que esto produce en los corazones de aquellos que creen ciegamente este tipo de predicciones, cuando ven que no se cumplieron; el estímulo a usar la Biblia como un libro que posee claves ocultas, en vez de promover una sana exégesis del texto con el deseo expreso de conocer a Dios y hacer Su voluntad; todo el dinero gastado en las vallas que anuncian el fin del mundo, en vez de ser usado para la expansión del evangelio; y un largo etc.
© Por Sugel Michelén. Todo Pensamiento Cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.