Hay cuatro cosas importantes que me gustaría que consideraran de la navidad. El siguiente artículo del pastor Sugel Michelén (Todo Pensamiento Cautivo) aborda el tema desde esta perspectiva. Por favor, léanlo y reflexionen en ello.
En la generalidad de los casos la Navidad es celebrada en una forma
pagana, humanista, materialista y licenciosa
Y no estoy usando esas palabras simplemente porque
suenan bien, sino porque a través de ellas podemos comunicar con exactitud
ciertos conceptos. Primero noten que no he dicho: “exclusivamente”, sino más
bien “esencialmente”. La celebración de la Navidad en nuestra sociedad es
esencialmente pagana, humanista, materialista y licenciosa.
Algunos no serán culpables de este pecado, pero creemos que afirmar que
esa es la forma en que generalmente nuestra sociedad celebra esta fiesta es un hecho objetivo y concreto.
Es esencialmente
pagana por el divorcio que vemos usualmente entre la celebración de la Navidad
y las realidades que la Biblia nos revela acerca de Dios: el Dios que creó el
universo y el mundo y todas las cosas que en ellos hay en seis días; el Dios
que hizo todo para Su gloria; el Dios que colocó al hombre que había creado en
el huerto del Edén; el Dios que llevó adelante un extraordinario plan de
redención dado que ese hombre se convirtió en transgresor y se apartó de Él,
plan que incluía la encarnación de Su Hijo.
Es esencialmente
pagana esta celebración por cuanto estas realidades del Dios de las Escrituras
no se encuentran presentes. Son ignoradas podríamos decir casi por completos,
pasadas por alto; como si se estuviese celebrando otra cosa y no el suceso
extraordinario de que Dios el Padre, en una impresionante muestra de amor por
las criaturas que había creado y que habían pecado contra El, envió a Su Hijo
para redimirlos de sus pecados.
Como si lo que se
estuviese celebrando en estos días no fuese ese misterioso y extraordinario
evento de la encarnación del Hijo de Dios, Quien siendo el Autor del Universo
vino al vientre de una mujer virgen de Israel, donde fue milagrosamente unido a
una naturaleza Humana, de tal manera que Ese que poseía en la eternidad todos
los atributos que hacen a Dios ser Dios, ahora vino a poseer en el tiempo todos
los atributos que hacen al hombre ser hombre. Y todo eso sin que Su divinidad
deificara Su humanidad, y sin que Su humanidad disminuyera en nada Su Deidad.
Eso es lo que
supuestamente el mundo celebrará el próximo 25 de diciembre. Ahora, yo me
pregunto, ¿es una tergiversación de la verdad decir que la forma en que
generalmente el mundo celebra el nacimiento de Cristo es esencialmente pagana?
¿Puede alguien decir que esta afirmación es exagerada? ¿O que se trata del
producto un corazón fanático?
De igual manera
podemos decir que la Navidad es una celebración esencialmente “humanista”. Y
eso ¿qué significa? El humanismo es una escuela racionalista de pensamiento
cuyo postulado central y fundamental es que el hombre es capaz de
autorealizarse, capaz de desarrollar en sí mismo nobleza y bondad de carácter sin
ninguna intervención sobrenatural.
Todo lo que se
necesita para desarrollar esa nobleza y bondad de carácter, para ser feliz en
este mundo y vivir en paz consigo mismo y con los demás, el hombre lo lleva
dentro, como una semilla que sólo necesita ser cuidada apropiadamente.
Lo que debemos hacer,
según los humanistas, es dejar que esas cosas florezcan, que esas cosas salgan
hacia fuera, que germinen como un precioso árbol cargado de buenos frutos. Y en
estos días, más que en ninguna otra época del año, nos invaden por todas partes
los pensamientos humanistas. “Debemos capturar el espíritu de la Navidad y
mantenerlo en el resto del año”.
Como si fuese una
especie de virus de bondad, que si logramos apropiarnos de él seremos felices y
nos llevaremos bien con todo el que nos rodea. “Que el amor y la paz reine en
cada hogar, y que la fe renazca en nuestros corazones. Son los deseos de tal o
cual empresa en esta Navidad”.
Aparte de que todo
esto suena un poco cursi, debemos preguntarnos, ¿pueden el amor y la paz reinar
en los hogares de esta nación cuando en la mayoría de esos hogares el pecado
reina y la voluntad de Dios es menospreciada?
¿Cuál fe es la que se
espera que renazca en nuestros corazones de acuerdo al espíritu de la Navidad?
¿Es acaso esa fe que viene del Espíritu de Dios y que nos lleva a desconfiar
por completo de nosotros mismos, y nos mueve a clamar desesperados porque Dios
tenga misericordia de nosotros? ¿O se refiere más bien a la fe humanista, la fe
del hombre en el hombre mismo?
Deténganse un día de
estos a considerar todos esos mensajes que se escuchan en esta temporada
navideña y no les será difícil llegar a una respuesta. La Navidad es una época
en la que todos estamos supuestos a sacar lo bueno y noble que hay dentro de
nosotros, y todo eso sin la ayuda de Cristo y de la obra regeneradora de Su
Espíritu.
¡Eso no encaja con el
mensaje de las Escrituras! La Biblia dice que es maldito el hombre que confía
en el hombre; el hombre que amparado en esa confianza en el hombre se aleja de
Dios. Ese es el resultado final del humanismo. Aleja al hombre de Dios.
Por otra parte hemos
dicho que la Navidad, tal como es generalmente celebrada en nuestra sociedad,
es esencialmente materialista. Y ¿qué es el materialismo? Es la doctrina o
enseñanza de que la comodidad, los placeres y las riquezas son los únicos o más
excelentes valores del hombre. Es aquella filosofía que nos lleva a estar más
preocupados por lo material que por lo espiritual.
Ahora bien, no creo
que sea necesario tener que dedicar mucho tiempo para probar que la Navidad,
tal como es generalmente celebrada en nuestra sociedad, es esencialmente
materialista. A menos que vivamos en Marte o en Venus, seguramente nos hemos
percatado de ese materialismo grosero que nos invade en estos días. Es algo que
se puede oler en el ambiente, algo que se puede palpar, algo de lo que es
difícil abstraerse.
En el mes de
diciembre las tiendas se abarrotan de personas como no sucede en ninguna otra
época del año. Las ventas aumentan en una forma excepcional. La gente compra
comida, adornos de Navidad, vestidos nuevos, regalos, juguetes, como si de todo
eso dependiera el que pasemos una mejor temporada navideña. Ese es el lema de
la Navidad. Mientras más tengas más feliz debes ser. Es indudablemente una de
las épocas más materialistas del año.
Miles y miles de
pesos gastados en cosas que luego serán tiradas a la basura o serán apiladas en
algún lugar en el mes de enero hasta el próximo año. Es por eso que la Navidad
es, a pesar de toda la propaganda que dice lo contrario, una de las épocas que
más ansiedad provoca en la gente.
Ansiedad por los
regalos, ansiedad por la comida, ansiedad por los adornos, porque no queremos
quedarnos atrás, y el mundo nos presiona fuertemente a que nos pongamos a
nivel. No estamos exagerando entonces cuando decimos que generalmente estas
fiestas son celebradas en una forma pagana, humanista, materialista, y el
último término descriptivo que usamos fue: licenciosa.
No hay restricción
moral. La Navidad es el tiempo de comer y beber sin freno. Una de las ápocas
del año en que más accidentes automovilísticos se producen por personas
irresponsables que toman un guía con la mente embotada por el alcohol. Y todo
eso en honor al nacimiento de Aquel que vino a librarnos de nuestros pecados, a
librarnos del presente siglo malo, nuestro bendito Señor y Salvador Jesucristo.
¿Somos exagerados
cuando decimos que esto es un hecho objetivo y concreto, que la forma en que
generalmente se celebra la Navidad en nuestra sociedad es esencialmente pagana,
humanista, materialista y licenciosa?
Y ahora me pregunto,
¿qué nos dice esto a nosotros como cristianos? ¿Debemos meternos en esa
corriente, en ese mismo estilo de vida? ¿Qué nos dice Dios en Su Palabra al
respecto? Comp. Sal. 1; 1Jn. 2:15-17. Cristo murió en una cruz, dice Pablo en
Gal. 1:4, para librarnos del presente siglo malo, para que el mundo no tenga el
poder de moldearnos a su antojo.
El problema es que
debido a la actividad del pecado remanente en nosotros muchas de estas cosas
llaman nuestra atención y encuentran afinidad en nuestros corazones. Escuchen
la advertencia de nuestro Señor Jesucristo en Lc. 21:34: “Mirad también por
vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y
embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros
aquel día”.
Esta advertencia debe estar
en nuestras frentes en estos días. Debemos vigilar los 365 días del año para
que nuestros corazones no se carguen de estas cosas que Cristo menciona aquí,
pero especialmente en la temporada navideña.
© Por Sugel Michelén. Todo
Pensamiento Cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este
material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y
reconociendo su autor y procedencia.
Hasta aquí el artículo del pastor Sugel Michelén.
Al parecer estas cuatro consideraciones tienen que ser tomadas en cuenta y deben ser examinadas en el contexto de nuestras propias vidas.
Por favor, no olvidemos a Cristo, es el nacimiento de él lo que se celebra. ¡Qué sacamos, que logramos, que ganamos! si tenemos tantas cosas, regalos, comida, arboles, adornos, costosos o sencillos, si Cristo no está en nuestro ser. Si Cristo no esta en el centro de todo mi hogar. Si él no está considerado en lo que siento, o hago, o pienso en la fiesta de su nacimiento. ¡Oh hermanos!, ¿Cuál es la manera que estamos celebrando la Navidad? ¿Es pagana, es humanista, es materialista, es licenciosa? ¿Dónde está Cristo, qué es lo que le interesa a él, qué es lo que desea él, qué es lo que piensa él? ¿Te interesa?.
El mundo sin Cristo puede hacer lo que quiera en esta fecha, nosotros los creyentes no. Recuerden que tenemos la premisa de hacer todo para la gloria de Dios.
Mis queridos hermanos el apóstol Pablo dijo a los Colosenses 3:1-4
"Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.por tanto:
Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria".
- Haz resucitado con Cristo, esto es un hecho.
- Busca lo que le interesa a Cristo, las cosas de arriba: justicia, amor, santidad.
- Cristo está en su trono sentado al lado del Padre, no lo busques en otro lado.
- Cristo es nuestra vida y nadie más, por eso vive para él y sólo él.
Permítanme algo más:
¿Es nuestro interés saber si nuestra familia tiene a Cristo en sus vidas? ¿Te preocupa la felicidad de ellos? ¿Quieres que tengan el mejor regalo de esta vida? ¡Dales a Cristo y sólo Cristo!. Piensen en esto. Preocupémonos de que no pasen una eternidad en el infierno pensando en una navidad superficial. Habiendo tenido a Cristo y su regalo tan cerca muchos no llegan al conocimiento de su verdad.
Que el Señor llame a la salvación a los lejanos y cercanos en esta navidad, para eso suceda nosotros debemos ser parte de esta gran comisión. Que Dios habrá nuestro entendimiento y nos dé el valor para hablar de nuestro Salvador, el Admirable Consejero (Isaías 9:6).


