martes, 13 de diciembre de 2011

La Navidad Celebrada sin Cristo

Siendo sincero, comentar el tema de la navidad en esta fecha no es tan fácil. Parece ser que estuviera en contra de este acontecimiento, y quiero demostrar que no es así. Creo que hablar de la navidad, debe ser hecho con mucha responsabilidad. El deseo de mi corazón es exponer el tema de manera equilibrada, para mostrar que es necesario ser cuidadoso al evaluar este especial evento histórico. Como dije en la entrada anterior debemos "Examinarlo todo y retener lo bueno", entonces examinemos esta vez la navidad desde el punto de vista de como se celebra en estos tiempos.
Hay cuatro cosas importantes que me gustaría que consideraran de la navidad.  El siguiente artículo del pastor Sugel Michelén (Todo Pensamiento Cautivo) aborda el tema desde esta perspectiva. Por favor, léanlo y reflexionen en ello.


En la generalidad de los casos la Navidad es celebrada en una forma pagana, humanista, materialista y licenciosa
Y no estoy usando esas palabras simplemente porque suenan bien, sino porque a través de ellas podemos comunicar con exactitud ciertos conceptos. Primero noten que no he dicho: “exclusivamente”, sino más bien “esencialmente”. La celebración de la Navidad en nuestra sociedad es esencialmente pagana, humanista, materialista y licenciosa.
Algunos no serán culpables de este pecado, pero creemos que afirmar que esa es la forma en que generalmente nuestra sociedad celebra esta fiesta es un hecho objetivo y concreto.
Es esencialmente pagana por el divorcio que vemos usualmente entre la celebración de la Navidad y las realidades que la Biblia nos revela acerca de Dios: el Dios que creó el universo y el mundo y todas las cosas que en ellos hay en seis días; el Dios que hizo todo para Su gloria; el Dios que colocó al hombre que había creado en el huerto del Edén; el Dios que llevó adelante un extraordinario plan de redención dado que ese hombre se convirtió en transgresor y se apartó de Él, plan que incluía la encarnación de Su Hijo.
Es esencialmente pagana esta celebración por cuanto estas realidades del Dios de las Escrituras no se encuentran presentes. Son ignoradas podríamos decir casi por completos, pasadas por alto; como si se estuviese celebrando otra cosa y no el suceso extraordinario de que Dios el Padre, en una impresionante muestra de amor por las criaturas que había creado y que habían pecado contra El, envió a Su Hijo para redimirlos de sus pecados.
Como si lo que se estuviese celebrando en estos días no fuese ese misterioso y extraordinario evento de la encarnación del Hijo de Dios, Quien siendo el Autor del Universo vino al vientre de una mujer virgen de Israel, donde fue milagrosamente unido a una naturaleza Humana, de tal manera que Ese que poseía en la eternidad todos los atributos que hacen a Dios ser Dios, ahora vino a poseer en el tiempo todos los atributos que hacen al hombre ser hombre. Y todo eso sin que Su divinidad deificara Su humanidad, y sin que Su humanidad disminuyera en nada Su Deidad.
Eso es lo que supuestamente el mundo celebrará el próximo 25 de diciembre. Ahora, yo me pregunto, ¿es una tergiversación de la verdad decir que la forma en que generalmente el mundo celebra el nacimiento de Cristo es esencialmente pagana? ¿Puede alguien decir que esta afirmación es exagerada? ¿O que se trata del producto un corazón fanático?
De igual manera podemos decir que la Navidad es una celebración esencialmente “humanista”. Y eso ¿qué significa? El humanismo es una escuela racionalista de pensamiento cuyo postulado central y fundamental es que el hombre es capaz de autorealizarse, capaz de desarrollar en sí mismo nobleza y bondad de carácter sin ninguna intervención sobrenatural.
Todo lo que se necesita para desarrollar esa nobleza y bondad de carácter, para ser feliz en este mundo y vivir en paz consigo mismo y con los demás, el hombre lo lleva dentro, como una semilla que sólo necesita ser cuidada apropiadamente.
Lo que debemos hacer, según los humanistas, es dejar que esas cosas florezcan, que esas cosas salgan hacia fuera, que germinen como un precioso árbol cargado de buenos frutos. Y en estos días, más que en ninguna otra época del año, nos invaden por todas partes los pensamientos humanistas. “Debemos capturar el espíritu de la Navidad y mantenerlo en el resto del año”.
Como si fuese una especie de virus de bondad, que si logramos apropiarnos de él seremos felices y nos llevaremos bien con todo el que nos rodea. “Que el amor y la paz reine en cada hogar, y que la fe renazca en nuestros corazones. Son los deseos de tal o cual empresa en esta Navidad”.
Aparte de que todo esto suena un poco cursi, debemos preguntarnos, ¿pueden el amor y la paz reinar en los hogares de esta nación cuando en la mayoría de esos hogares el pecado reina y la voluntad de Dios es menospreciada?
¿Cuál fe es la que se espera que renazca en nuestros corazones de acuerdo al espíritu de la Navidad? ¿Es acaso esa fe que viene del Espíritu de Dios y que nos lleva a desconfiar por completo de nosotros mismos, y nos mueve a clamar desesperados porque Dios tenga misericordia de nosotros? ¿O se refiere más bien a la fe humanista, la fe del hombre en el hombre mismo?
Deténganse un día de estos a considerar todos esos mensajes que se escuchan en esta temporada navideña y no les será difícil llegar a una respuesta. La Navidad es una época en la que todos estamos supuestos a sacar lo bueno y noble que hay dentro de nosotros, y todo eso sin la ayuda de Cristo y de la obra regeneradora de Su Espíritu.
¡Eso no encaja con el mensaje de las Escrituras! La Biblia dice que es maldito el hombre que confía en el hombre; el hombre que amparado en esa confianza en el hombre se aleja de Dios. Ese es el resultado final del humanismo. Aleja al hombre de Dios.
Por otra parte hemos dicho que la Navidad, tal como es generalmente celebrada en nuestra sociedad, es esencialmente materialista. Y ¿qué es el materialismo? Es la doctrina o enseñanza de que la comodidad, los placeres y las riquezas son los únicos o más excelentes valores del hombre. Es aquella filosofía que nos lleva a estar más preocupados por lo material que por lo espiritual.
Ahora bien, no creo que sea necesario tener que dedicar mucho tiempo para probar que la Navidad, tal como es generalmente celebrada en nuestra sociedad, es esencialmente materialista. A menos que vivamos en Marte o en Venus, seguramente nos hemos percatado de ese materialismo grosero que nos invade en estos días. Es algo que se puede oler en el ambiente, algo que se puede palpar, algo de lo que es difícil abstraerse.
En el mes de diciembre las tiendas se abarrotan de personas como no sucede en ninguna otra época del año. Las ventas aumentan en una forma excepcional. La gente compra comida, adornos de Navidad, vestidos nuevos, regalos, juguetes, como si de todo eso dependiera el que pasemos una mejor temporada navideña. Ese es el lema de la Navidad. Mientras más tengas más feliz debes ser. Es indudablemente una de las épocas más materialistas del año.
Miles y miles de pesos gastados en cosas que luego serán tiradas a la basura o serán apiladas en algún lugar en el mes de enero hasta el próximo año. Es por eso que la Navidad es, a pesar de toda la propaganda que dice lo contrario, una de las épocas que más ansiedad provoca en la gente.
Ansiedad por los regalos, ansiedad por la comida, ansiedad por los adornos, porque no queremos quedarnos atrás, y el mundo nos presiona fuertemente a que nos pongamos a nivel. No estamos exagerando entonces cuando decimos que generalmente estas fiestas son celebradas en una forma pagana, humanista, materialista, y el último término descriptivo que usamos fue: licenciosa.
No hay restricción moral. La Navidad es el tiempo de comer y beber sin freno. Una de las ápocas del año en que más accidentes automovilísticos se producen por personas irresponsables que toman un guía con la mente embotada por el alcohol. Y todo eso en honor al nacimiento de Aquel que vino a librarnos de nuestros pecados, a librarnos del presente siglo malo, nuestro bendito Señor y Salvador Jesucristo.
¿Somos exagerados cuando decimos que esto es un hecho objetivo y concreto, que la forma en que generalmente se celebra la Navidad en nuestra sociedad es esencialmente pagana, humanista, materialista y licenciosa?
Y ahora me pregunto, ¿qué nos dice esto a nosotros como cristianos? ¿Debemos meternos en esa corriente, en ese mismo estilo de vida? ¿Qué nos dice Dios en Su Palabra al respecto? Comp. Sal. 1; 1Jn. 2:15-17. Cristo murió en una cruz, dice Pablo en Gal. 1:4, para librarnos del presente siglo malo, para que el mundo no tenga el poder de moldearnos a su antojo.
El problema es que debido a la actividad del pecado remanente en nosotros muchas de estas cosas llaman nuestra atención y encuentran afinidad en nuestros corazones. Escuchen la advertencia de nuestro Señor Jesucristo en Lc. 21:34: “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día”.
Esta advertencia debe estar en nuestras frentes en estos días. Debemos vigilar los 365 días del año para que nuestros corazones no se carguen de estas cosas que Cristo menciona aquí, pero especialmente en la temporada navideña.



© Por Sugel Michelén. Todo Pensamiento Cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.


Hasta aquí el artículo del pastor Sugel Michelén.


Al parecer estas cuatro consideraciones tienen que ser tomadas en cuenta y deben ser examinadas en el contexto de nuestras propias vidas.
Por favor, no olvidemos a Cristo, es el nacimiento de él lo que se celebra. ¡Qué sacamos, que logramos, que ganamos! si tenemos tantas cosas, regalos, comida, arboles, adornos, costosos o sencillos, si Cristo no está en nuestro ser. Si Cristo no esta en el centro de todo mi hogar. Si él no está considerado en lo que siento, o hago, o pienso en la fiesta de su nacimiento. ¡Oh hermanos!, ¿Cuál es la manera que estamos celebrando la Navidad? ¿Es pagana, es humanista, es materialista, es licenciosa? ¿Dónde está Cristo, qué es lo que le interesa a él, qué es lo que desea él, qué es lo que piensa él? ¿Te interesa?.

El mundo sin Cristo puede hacer lo que quiera en esta fecha, nosotros los creyentes no. Recuerden que tenemos la premisa de hacer todo para la gloria de Dios.

Mis queridos hermanos el apóstol Pablo dijo a los Colosenses 3:1-4
"Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.
Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria".
por tanto:

  • Haz resucitado con Cristo, esto es un hecho.
  • Busca lo que le interesa a Cristo, las cosas de arriba: justicia, amor, santidad.
  • Cristo está en su trono sentado al lado del Padre, no lo busques en otro lado.
  • Cristo es nuestra vida y nadie más, por eso vive para él y sólo él.

Permítanme algo más:
¿Es nuestro interés saber si nuestra familia tiene a Cristo en sus vidas? ¿Te preocupa la felicidad de ellos? ¿Quieres que tengan el mejor regalo de esta vida? ¡Dales a Cristo y sólo Cristo!. Piensen en esto. Preocupémonos de que no pasen una eternidad en el infierno pensando en una navidad superficial. Habiendo tenido a Cristo y su regalo tan cerca muchos no llegan al conocimiento de su verdad.

Que el Señor llame a la salvación a los lejanos y cercanos en esta navidad, para eso suceda nosotros debemos ser parte de esta gran comisión. Que Dios habrá nuestro entendimiento y nos dé el valor para hablar de nuestro Salvador, el Admirable Consejero (Isaías 9:6).




martes, 6 de diciembre de 2011

Navidad, Navidad llegó la Navidad



Llegó diciembre y con ello las actividades navideñas todo se transforma, aparecen los colores característicos para estas fiestas, las luces, adornos y como algunos dicen: "llega el espíritu navideño".
Quiero compartirles algunas cosas que me parecen necesarias de saber o recordar acerca de la navidad. Mi mayor intención no es caer en un pesimismo sobre este tema, sino por el contrario, edificarnos con el gozo de la verdad de las cosas. La Biblia dice claramente:
"Examinadlo todo; retened lo bueno.
Absteneos de toda especie de mal"
 (1a Tesalonicenses 5:21, 22) 

Es necesario darnos un tiempo como hijos de Dios, de saber bien lo que estamos haciendo en "Navidad".
El artículo que voy publicar es del Pastor Sugel Michelén de la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo y fue para mí de gran utilidad para considerar el tema. Espero les sea de ayuda:

Algunos hechos objetivos y concretos con respecto a la Navidad

Pongamos a un lado las emociones y los sentimientos, y vamos a hablar de hechos, hechos concretos y objetivos en cuanto a la Navidad (debo decir, por justicia, que estos encabezados no son originales; los escuché hace algunos años en una serie de sermones que el pastor Albert Martin expuso en su iglesia, Trinity Baptist Church, en esta misma temporada).

La Palabra de Dios no contiene ninguna indicación de que el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo deba ser recordado por medio de alguna celebración religiosa o social
Con esto no estoy diciendo que el nacimiento de Cristo no deba ser recordado, sino que no tenemos garantía en las Escrituras de que el nacimiento del Salvador deba ser recordado a través de algún tipo de celebración o festividad religiosa o social.
Debemos guardar en nuestras memorias el hecho extraordinario de que Cristo se haya hecho Hombre. Ese evento es central en la obra redentora de Cristo. En  2Tim. 2:8 Pablo le dice a su hijo en la fe que debía recordar a Jesucristo, por un lado como Aquel que es la simiente de David, del linaje real de David, y por el otro como Aquel que se levantó victorioso de los muertos.
Pero no encontramos aquí ninguna orden, ni siquiera una recomendación de que, para ayudar a recordar a Cristo, se celebrase alguna fiesta especial que conmemorara Su nacimiento.
Sí tenemos una clara indicación en las Escrituras de que debemos celebrar Su resurrección de Cristo cada vez que nos reunimos como iglesia el primer día de la semana.
De igual modo cada vez que celebramos la Santa Cena estamos recordando la muerte de nuestro Señor Jesucristo en la cruz. Pero no lo hacemos así por tradición, sino porque es un mandato expreso de nuestro Señor Jesucristo (1Cor. 11).
Así que la Biblia no contiene ningún mandato, ni ningún precedente que indique que el nacimiento de Cristo deba ser celebrado. Esto es un hecho. No se trata de un asunto de preferencia personal, ni de un asunto emocional o sentimental. Lo que estamos diciendo es algo objetivo, incontrovertible, innegable.
Y, ¿qué aprendemos de esto?
 En primer lugar, que dado que la Biblia no ordena tal cosa, la conciencia de ningún cristiano debe ser atada a observar de alguna manera el 25 de Diciembre como la fecha del nacimiento de Cristo, ya sea en una forma religiosa o social.
Nadie tiene derecho a afirmar que es un deber cristiano celebrar el nacimiento de Cristo, ya sea el 25 de diciembre, o cualquier otro día del año. Celebrar la Navidad como si fuese un deber cristiano es una violación a la libertad de conciencia. Sólo Dios es el dueño de nuestras conciencias y El no nos dejó ningún mandamiento respecto a esto.
En segundo lugar, por cuanto no tenemos en la Biblia ninguna indicación de que debamos celebrar el nacimiento de Cristo, ninguna Iglesia tiene derecho a imponer sobre sus miembros, en su vida de adoración corporativa, ninguna actividad que atribuya alguna significación especial al 25 de diciembre.
¿Por qué? Porque Cristo es la cabeza de la Iglesia, y sólo Él tiene derecho a establecer lo que nosotros como Iglesia debemos hacer en nuestras reuniones corporativas de adoración. (1Tim. 3:14-15). Podemos usar este tiempo en nuestra libertad para predicar algún sermón evangelístico alusivo al nacimiento de Cristo o para recordar a los creyentes algunas de las implicaciones que se derivan de la encarnación del Hijo de Dios. Pero tal cosa no es una obligación.

© Por Sugel Michelén. Todo Pensamiento Cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

Hasta el articulo del pastor Sugel.

Creo que es importante destacar que la libertad del creyente debe estar sujeta la Palabra de Dios:

  • "Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud" (Gálatas 5:1).
  • "Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros" (Gálatas 5:13).


Otra verdad es que los creyentes tenemos algunos mandamientos claros y directos acerca de nuestra mente:

  • "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta" (Romanos 12:2).
  • "Y renovaos en el espíritu de vuestra mente" (Efesios 4:23).


Por eso mis queridos hermanos les animo a examinar las cosa que hacemos, especialmente en estas fechas cuando las presiones navideñas aumentan poco a poco y la corriente de este mundo nos invaden.

Llamo a los padres que hablen del tema en casa y enseñen la Verdad a sus hijos. Ellos no deben crecer con practicas que no les serán de bendición en sus vidas.

Y una cosa mucho mas necesaria. No hablemos del nacimiento sin mencionar la cruz de Cristo. El propósito de la Encarnación era traer al Salvador para que el pecador tenga esperanza. Usemos esta navidad para hablar de la salvación a nuestros hijos, familiares no creyentes y a compañeros de estudios o trabajos. No perdamos el tiempo en vanidades de este mundo. Hay miles que no van al cielo aunque celebran fervorosamente navidad. ven a un niño en el pesebre, pero no ven al Salvador de sus vidas.

¡Estemos firmes en la Verdad y presentemos buena defensa a quien nos demande razón de nuestra fe y esperanza en Cristo!

Dios les bendiga